¿Es exclusivo? ¿Puedo seguir con mi despacho?
No hay exclusividad ni la pedimos. La inmensa mayoría de nuestros colaboradores tiene su propio despacho y su cartera, y la relación con la red es una fuente adicional de asuntos en su especialidad. Lo único que pedimos es que los encargos que acepte los atienda con los plazos y la calidad comprometidos, y que avise pronto si en algún momento no tiene disponibilidad.
¿Cuánto volumen de asuntos puedo esperar?
Depende de la especialidad, del territorio y del momento, y no prometemos cifras porque sería deshonesto: los asuntos salen de las necesidades reales de las empresas cuya dirección jurídica llevamos. Hay materias con demanda continua y otras estacionales. Lo que sí garantizamos es que cada encargo llegará definido, con presupuesto aceptado por el cliente y con la documentación ordenada.
¿Quién factura al cliente?
Depende del modelo que se acuerde para cada tipo de encargo: en unos casos factura directamente el colaborador, en otros la facturación se canaliza a través del despacho. Se define por escrito antes del primer asunto, junto con los plazos de pago, para que no haya ambigüedad. Lo importante es que el cliente conozca y apruebe el importe antes de que empiece el trabajo.
¿De quién es el cliente?
De la relación que ya existe. Si el cliente es nuestro y le derivamos un asunto, sigue siendo nuestro y el acuerdo incluye una cláusula de no captación directa. Si usted nos deriva a un cliente suyo, sigue siendo suyo y la cláusula opera en sentido inverso. Es la base de que la relación pueda durar años.
¿Hay cuota de entrada o pago por pertenecer a la red?
No. No hay cuota de alta, ni canon periódico, ni obligación de contratar ningún servicio. La red no es un producto que se vende a abogados: es la estructura con la que atendemos a nuestros clientes. Cualquier modelo que cobrase por pertenecer estaría alineando mal los incentivos.
¿Qué pasa si el cliente no queda satisfecho?
Se analiza qué ha ocurrido: si el encargo estaba mal definido —responsabilidad nuestra—, si el trabajo no respondió a lo pedido o si las expectativas del cliente eran irreales. Se corrige lo que se pueda corregir y se habla con franqueza. Una incidencia puntual no rompe una relación; un patrón repetido de incumplimiento de plazos o de calidad, sí.
¿Necesito seguro de responsabilidad civil propio?
Sí, vigente y con cobertura adecuada al tipo de encargos que va a asumir, y hay que acreditarlo. Es un requisito estándar de la colaboración y también una protección para usted: cada profesional responde de su trabajo con su propia responsabilidad civil.
¿Puedo proponer yo asuntos o clientes?
Sí, y es bienvenido. Si detecta que un cliente suyo necesita dirección jurídica completa y usted no la presta, podemos articularlo respetando su relación, en cualquiera de los modelos descritos en colaboración con despachos. La reciprocidad es lo que hace que estas relaciones duren.
¿Cómo se evalúa mi trabajo?
Con tres criterios: si el entregable respondió al encargo, si se cumplieron los plazos y si la factura se ajustó al presupuesto. Es exactamente lo mismo que exigimos a cualquier despacho cuando actuamos como cliente en nombre de nuestras empresas. No hay evaluaciones opacas: si algo no funciona, se dice.
¿Puedo darme de baja cuando quiera?
Sí, con un preaviso razonable y completando los encargos en curso. No hay permanencia ni penalización. Los deberes de confidencialidad y de no captación subsisten después en los términos acordados, que es lo normal en cualquier relación profesional de este tipo.
¿Quién controla hoy las obligaciones legales de su empresa?
Si la respuesta es «cada uno un poco» o «el despacho, cuando le llamamos», hay riesgo acumulado que nadie está midiendo. Cuéntenos cómo está organizada su empresa y le devolvemos un diagnóstico con lo que falta, lo que está desactualizado, lo que puede sancionarse y en qué orden conviene resolverlo, con una propuesta de honorarios cerrada.