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Gestión de litigios

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Gestión de litigios

Pleitear es una decisión económica y debe tomarse con los números delante: coste previsible, probabilidad de éxito, plazo estimado, solvencia del contrario y efecto sobre la relación comercial. Cuando esa decisión se toma por inercia o por indignación, casi siempre sale cara.

El análisis previo

  • Fundamento. Qué se reclama, con qué base jurídica y con qué prueba disponible hoy.
  • Prueba. Documental existente, testigos disponibles, necesidad de pericial y coste de obtenerla.
  • Plazos. Prescripción y caducidad, que a veces obligan a actuar antes de terminar el análisis.
  • Coste completo. Honorarios propios por fase, procurador, peritos y riesgo de costas.
  • Duración. Estimación realista por instancia en el foro competente.
  • Cobrabilidad. Solvencia real del contrario: una sentencia contra quien no puede pagar es un gasto.
  • Efecto colateral. Relación comercial, precedente frente a otros clientes o empleados y exposición de información.
Requisito previo

En el orden civil y mercantil hay que acreditar el intento previo de una actividad negocial a través de un medio adecuado de solución de controversias antes de demandar, con excepciones tasadas. Debe planificarse como parte de la estrategia, no como un trámite de última hora.

Durante el procedimiento

TareaContenido
SeguimientoHitos procesales, plazos y actuaciones pendientes
Valoración del riesgoProbabilidad e importe, revisada tras cada fase
Provisión contableCoordinación con finanzas y con el auditor
Preparación de pruebaDocumental, testifical y pericial, con antelación
Ventanas de acuerdoMomentos en los que transigir es más ventajoso
Comunicación internaQué se cuenta y a quién, para evitar filtraciones

La cartera de litigios

Cuando hay varios procedimientos abiertos, la gestión deja de ser individual: hay que mirar el conjunto. Muchos litigios comparten origen y revelan un fallo de proceso que sigue generando casos nuevos. Además, la posición que se adopta en uno condiciona los demás: un allanamiento o un acuerdo pueden interpretarse como reconocimiento en los otros. Un cuadro único de cartera, con estado, riesgo y estrategia de cada asunto, es una de las herramientas más útiles que puede tener una dirección.

Cuándo transigir

Cuando el coste de continuar se aproxima a la diferencia entre lo que se ofrece y lo que se espera obtener; cuando la prueba es más débil de lo que parecía; cuando el procedimiento va a exponer información sensible; o cuando el valor de cerrar el asunto —para la relación comercial, para el clima interno o para una operación en curso— supera el importe en discusión. Transigir no es perder: es decidir con criterio económico.

Esta página describe el marco general vigente en España y no sustituye al análisis del caso concreto. La normativa mercantil, laboral, penal y de protección de datos se modifica con frecuencia, y existen especialidades sectoriales y autonómicas: antes de tomar decisiones conviene verificar la redacción vigente de las normas citadas. Consúltenos su caso.

Preguntas frecuentes

Sobre la gestión de litigios

¿Cómo se calcula la provisión contable de un litigio?

Con una valoración razonada de la probabilidad de resultado desfavorable y del importe estimado, que el asesor jurídico traslada a finanzas y que se documenta para el auditor. La clave es la coherencia y la actualización: una valoración que no cambia en tres años, pese a que el procedimiento ha avanzado, no aporta información fiable. Es una de las razones por las que el seguimiento estructurado de la cartera importa.

Nos reclaman una cantidad que consideramos injusta.

Lo primero es no reaccionar por escrito de forma precipitada: cualquier respuesta puede usarse después. Se analiza el fundamento, se revisa la documentación contractual, se comprueban plazos y se valora el coste de defender frente al de negociar. Y se contesta de forma medida, dejando abierta la vía de acuerdo sin reconocer responsabilidad. Ese primer escrito condiciona buena parte de lo que venga después.

¿Merece la pena reclamar impagados pequeños?

Individualmente, muchas veces no; en conjunto, casi siempre sí. Un procedimiento sistemático de reclamación —requerimiento en plazo, seguimiento y vía monitoria cuando procede— recupera una parte relevante de lo que de otro modo se da por perdido, y además cambia el comportamiento de pago de los clientes al saber que la empresa reclama. Lo tratamos en gestión de reclamaciones.

¿Quién controla hoy las obligaciones legales de su empresa?

Si la respuesta es «cada uno un poco» o «el despacho, cuando le llamamos», hay riesgo acumulado que nadie está midiendo. Cuéntenos cómo está organizada su empresa y le devolvemos un diagnóstico con lo que falta, lo que está desactualizado, lo que puede sancionarse y en qué orden conviene resolverlo, con una propuesta de honorarios cerrada.