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Cuánto cuesta un departamento jurídico interno
La cifra que casi todas las empresas manejan es el salario bruto del perfil que necesitarían. Es entre la mitad y un tercio del coste real. Estos son los conceptos completos, para que la comparación con cualquier alternativa se haga sobre la misma base.
Conceptos que componen el coste
| Concepto | Naturaleza |
|---|---|
| Salario bruto del responsable jurídico | Fijo anual, según seniority y plaza |
| Cotización a la Seguridad Social a cargo de la empresa | Porcentaje adicional sobre el bruto |
| Retribución variable y beneficios sociales | Habitual en perfiles directivos |
| Proceso de selección | Honorarios de búsqueda y tiempo de dirección |
| Puesto de trabajo | Espacio, equipo y servicios |
| Bases de datos jurídicas y software | Licencias anuales, coste no despreciable |
| Formación continua y colegiación | Obligatoria y recurrente |
| Tiempo de rampa | Productividad reducida los primeros meses |
| Indemnización potencial | Contingencia que conviene provisionar |
| Coste de la vacante futura | Meses sin cobertura cuando la persona se va |
| Despachos externos que siguen facturando | Todas las especialidades no cubiertas |
El punto que más se subestima
Contratar a una persona no elimina el gasto externo: lo reduce en su especialidad y lo mantiene en todas las demás. Un responsable jurídico con perfil mercantil no lleva un despido colectivo, ni un procedimiento penal, ni un concurso, ni una oposición de marca, ni un contencioso-administrativo. Esos asuntos seguirán encargándose fuera, y su coste debe figurar en el escenario del departamento propio igual que figura en cualquier otro.
Escenario A: coste total de empleo + estructura + despachos externos que se mantienen. Escenario B: cuota de dirección jurídica externa + despachos externos, ya dirigidos y presupuestados. Comparar solo la primera línea de cada escenario lleva sistemáticamente a la conclusión equivocada.
Cuándo el departamento propio sale a cuenta
Cuando el volumen jurídico satura de verdad a una o más personas a jornada completa. Cuando la actividad exige presencia física diaria por razones regulatorias u operativas. Cuando la empresa tiene un tamaño en el que la función debe estar representada en el comité con dedicación exclusiva. Y cuando existe una razón estratégica para que el conocimiento crítico no salga de la organización. En esos casos lo decimos y ayudamos a montarlo.
Un jurista junior o intermedio dentro, para el día a día y la gestión documental, más dirección jurídica externa para la función directiva, el compliance y la coordinación de despachos. Suele costar menos que un responsable senior en plantilla y cubre bastante más.
Esta página describe el marco general vigente en España y no sustituye al análisis del caso concreto. La normativa mercantil, laboral, penal y de protección de datos se modifica con frecuencia, y existen especialidades sectoriales y autonómicas: antes de tomar decisiones conviene verificar la redacción vigente de las normas citadas. Consúltenos su caso.
Sobre el departamento propio
¿Y si contratamos a un abogado junior, que es más barato?
Es una opción válida para la gestión documental y el día a día, pero no para la función directiva. Un perfil junior no puede sostener una negociación con un cliente que impone condiciones, ni decidir la estrategia de un litigio, ni discrepar con la dirección general con criterio. Si se contrata un junior sin nadie que lo dirija, lo habitual es que acabe tramitando y que las decisiones importantes se sigan tomando sin criterio jurídico. El modelo mixto resuelve esto bien.
¿Cuánto tarda en amortizarse una contratación?
Entre seis y doce meses solo el tiempo de rampa, contando desde la incorporación efectiva y sin incluir los meses previos de selección. En total, es raro que una contratación de este perfil rinda plenamente antes del año. Es un factor que pesa cuando la empresa tiene necesidades urgentes: la alternativa externa está operativa en días, y eso a veces vale más que la diferencia de coste.
¿Se puede empezar externo y contratar después?
Es la secuencia que más recomendamos cuando la empresa está en crecimiento. Se monta la función desde fuera, se ordena todo lo que estaba pendiente y, cuando el volumen justifica la contratación, se define el perfil con conocimiento real de lo que hace falta —no de lo que se supone— y se hace un traspaso documentado. Contratar primero y descubrir después qué se necesitaba es bastante más caro.
¿Quién controla hoy las obligaciones legales de su empresa?
Si la respuesta es «cada uno un poco» o «el despacho, cuando le llamamos», hay riesgo acumulado que nadie está midiendo. Cuéntenos cómo está organizada su empresa y le devolvemos un diagnóstico con lo que falta, lo que está desactualizado, lo que puede sancionarse y en qué orden conviene resolverlo, con una propuesta de honorarios cerrada.