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Inteligencia artificial y cumplimiento
En casi todas las empresas ya se usa inteligencia artificial, con o sin decisión de la dirección: alguien redacta con un asistente, alguien resume documentos de clientes, alguien pega información confidencial en una herramienta gratuita. La política de uso conviene escribirla antes del incidente, no después.
Los riesgos jurídicos reales
- Confidencialidad. Información de clientes o secretos empresariales introducidos en herramientas cuyas condiciones permiten su uso posterior.
- Protección de datos. Tratamiento de datos personales sin base jurídica, sin información y, con frecuencia, con transferencia internacional no analizada.
- Titularidad de los resultados. Qué derechos existen sobre lo generado y qué garantiza el proveedor sobre la ausencia de infracción de derechos de terceros.
- Decisiones automatizadas. Uso en selección de personal, evaluación de clientes o concesión de crédito, con el régimen específico que ello activa.
- Exactitud. Responsabilidad de la empresa por el contenido erróneo que se incorpora a un documento o a una comunicación.
- Sesgos y discriminación. Especialmente relevante en el ámbito laboral.
- Cumplimiento sectorial. Normas específicas del sector que pueden limitar o condicionar el uso.
El marco europeo de inteligencia artificial clasifica los sistemas por nivel de riesgo, con prácticas prohibidas, obligaciones reforzadas para los sistemas de alto riesgo —entre los que figuran determinados usos en empleo y en acceso a servicios esenciales— y obligaciones de transparencia para otros. Determinar en qué categoría encaja cada uso es el primer paso.
La política interna de uso
| Contenido | Qué debe fijar |
|---|---|
| Herramientas autorizadas | Cuáles se pueden usar y bajo qué cuenta corporativa |
| Información prohibida | Datos personales, información confidencial de clientes, secretos |
| Supervisión humana | Revisión obligatoria antes de usar cualquier resultado |
| Usos prohibidos | Decisiones sobre personas sin intervención humana |
| Trazabilidad | Constancia de en qué procesos se ha utilizado |
| Formación | Sensibilización sobre riesgos y sobre la política |
Antes de contratar una herramienta
Conviene revisar cuatro cosas en las condiciones del proveedor: si utiliza la información introducida para entrenar sus modelos y si esa opción se puede desactivar; dónde se alojan y procesan los datos; qué garantías ofrece sobre los resultados y sobre derechos de terceros; y qué compromisos asume en materia de seguridad y de conservación. Muchas herramientas gratuitas fallan en las cuatro.
Esta página describe el marco general vigente en España y no sustituye al análisis del caso concreto. La normativa mercantil, laboral, penal y de protección de datos se modifica con frecuencia, y existen especialidades sectoriales y autonómicas: antes de tomar decisiones conviene verificar la redacción vigente de las normas citadas. Consúltenos su caso.
Sobre inteligencia artificial
¿Hay que prohibir su uso?
Prohibirla sin ofrecer alternativa garantiza que se use igualmente, pero de forma clandestina y con herramientas personales, que es el peor escenario posible. Lo eficaz es autorizar herramientas concretas con cuenta corporativa y condiciones revisadas, fijar por escrito qué información no puede introducirse nunca y formar al equipo. La política que funciona es la que reconoce el uso y lo encauza.
¿Podemos usar IA para cribar currículos?
Es uno de los usos con régimen más exigente, por su encaje entre los sistemas de alto riesgo en el ámbito del empleo y por la prohibición de decisiones basadas únicamente en tratamiento automatizado con efectos significativos. Hace falta intervención humana efectiva —no meramente formal—, información a los candidatos, análisis de sesgos y, muy probablemente, evaluación de impacto en protección de datos.
¿De quién es lo que genera la herramienta?
Depende de las condiciones del proveedor y del marco de propiedad intelectual aplicable, que exige originalidad y aportación humana para el reconocimiento de derechos de autor. En términos prácticos, conviene revisar qué derechos cede el proveedor sobre los resultados, qué garantías ofrece frente a reclamaciones de terceros y documentar la aportación humana cuando el resultado tenga valor para la empresa.
¿Quién controla hoy las obligaciones legales de su empresa?
Si la respuesta es «cada uno un poco» o «el despacho, cuando le llamamos», hay riesgo acumulado que nadie está midiendo. Cuéntenos cómo está organizada su empresa y le devolvemos un diagnóstico con lo que falta, lo que está desactualizado, lo que puede sancionarse y en qué orden conviene resolverlo, con una propuesta de honorarios cerrada.